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A Diputación de A Coruña junto con los ayuntamientos de Brión y Ames preparan la conmemoración de la Batalla de Altamira

El evento se insertará en un proyecto integral alrededor de las Torres de Altamira

A Deputación da Coruña xunto cos concellos de Brión e Ames preparan a conmemoración da Batalla de Altamira

El diputado de Contratación de la Diputación de A Coruña, Xosé Luis Penas, se reunió con personal técnico y político de los ayuntamientos de Brión y Ames para iniciar la preparación de la conmemoración de la Batalla de Altamira. La celebración girará alrededor de las Torres de Altamira, propiedad de la Diputación de A Coruña, y se insertará dentro del proyecto global que se prepara alrededor del monumento.

El día 13 de junio de 1471 fue el día en que aconteció la grande batalla que tuvo lugar al pie de las Torres de Altamira, un acontecimiento histórico que los ayuntamientos de Ames y Brión, junto con la Diputación de A Coruña -propietaria del monumento- quieren conmemorar con especial atención de camino al año 2021 cuando se conmemoren los 550 años de historia.

"Nuestra propuesta es encajar la conmemoración y los actos que se desarrollen alrededor diera acontecimiento histórico en el proyecto integral para la mejora, acondicionamiento, nuevos usos y puesta en valor de las Torres de Altamira que forman parte del patrimonio de la Diputación de A Coruña", explica el diputado de Contratación, Xosé Lois Penas.

A Diputación de A Coruña, a través del área de Contratación y Patrimonio que dirige Xosé Lois Penas, está realizando un estudio por parte de personal técnico para analizar las posibilidades de actuación para la mejora del bien patrimonial, del contorno, de su puesta en valor y también del acondicionamiento para posibles nuevos usos, entre las que se insertaría la conmemoración del aniversario de la batalla.

Patrimonio de larga historia

La batalla de Altamira tuvo lugar el 13 de junio de 1471 en diversos escenarios y con sucesos previos que tuvo en su origen el deseo de Lopo Sánchez de Moscoso de reconstruir las torres de Altamira, lo que se encontró con la reacción del arzobispo que se oponía al castillo a las afueras de Santiago.

Las torres de Altamira están consideradas Bien de Interés Cultural y ubicadas en un espacio privilegiado que las convierte en magnífico mirador sobre el Valle de la Mahía. Construido en el siglo IX sobre lo que fue un castro celta, las torres de Altamira fueron derribadas en el siglo XIV y construidas de nuevo en 1471. La edificación llegó a contar con seis torres y una muralla rodeando un suntuoso pazo, a lo que se incorporó en el fin del siglo XVI bajo encargo del V Conde de Altamira a la capilla de los Reis Magos, donde eran enterrados en panteones los nobles propietarios. A partir del siglo XVII, los condes dejaron de habitar el castillo.

Posiblemente un incendio en el siglo XVIII contribuiría al deterioro del bien que la finales del siglo XIX fue utilizado como cantera" para la construcción. En la actualidad se conserva sólo una muy derribada estructura consistente en una gran torre con bóveda de cañón; la pared de un corredor en el que se conserva una portada gótica con una ventana oxival, el pozo del castillo, así como la base de la fortificación de una cantería propia del siglo XV. La casa de Altamira vendió las torres en 1872 y buena parte de las piedras y distintos elementos arquitectónicos que la componían fueron a dar la distintas casas y construcciones vecinas, como la propia capilla de Santa Minia, destruyéndose también la propia torre del homenaje.

A Diputación de A Coruña mercou la propiedad en 1973 iniciando obras de limpieza y consolidación de los restos de la fortaleza de la que hoy sólo quedan en pie restos de la muralla y de la base de una de las torres además de algunas ventanas con arcos de la reconstrucción de 1471. Gabinete de Prensa Diputación de A Coruña.